Jack el Destripador

Jack the Ripper, como era conocido en Inglaterra, es el seudónimo de uno de los asesinos en serie más misteriosos de la historia. Operaba en el área de Whitechapel de Londres hacia 1888. Su identidad sigue siendo un misterio. El nombre se le concedió por la firma de una carta enviada a la agencia central de noticias de Inglaterra en la que el firmante aseguraba ser el asesino.


Que un siglo después no se conozca aún quién estaba detrás de aquellos terribles crímenes, lo único que ha conseguido es poner autopistas a la imaginación popular. De hecho, todos aquellos historiadores que se dedican a estudiar la figura de Jack y sus leyendas se les conocen con el nombre de Ripperólogos.

La prensa jugó un importante papel. A finales del S. XIX los periódicos estaban en plena expansión de ventas, con la noticia de Jack sus ediciones crecían en toda Inglaterra. Un cruel asesino al que la policía no consigue echar el guante y que en ocasiones conseguía escapar por escasos minutos, era el ingrediente perfecto para que las cabeceras más importantes dispararan sus ventas.

Modus operandi

Sus víctimas eran prostitutas a las que cortada el cuello de izquierda a derecha, dato que apuntaba a que era diestro. Posteriormente, la policía cayó en la cuenta de que podía realizar los cortes desde atrás.

Jack el destripador se ensañaba luego con el vientre de las mujeres y en ocasiones extendía a más partes del cuerpo los cortes. El asesino actuaba en lugares públicos o semipúblicos, por lo que se baraja la posibilidad de que primero las matara estrangulándolas para que no emitieran ruidos.

También se apunta a la posibilidad de que Jack el destripador tuviera conocimientos médicos ya que a algunas de sus víctimas les faltaban órganos como el útero.

Sus víctimas

A Jack el destripador se le atribuye cinco asesinatos:

Mary Ann Nichols (26 de agosto de 1845 – 31 de agosto de 1888).
Annie Chapman (septiembre de 1841 – 8 de septiembre de 1888).
Elizabeth Stride (27 de noviembre de 1843 – 30 de septiembre de 1888).
Catherine Eddows (14 de abril de 1842 – 30 de septiembre de 1888).
Mary Jane Kelly (1863 – 9 de noviembre de 1888).

A la controvertida lista de los asesinatos de Jack el Destripador también se suma a Martha Tabram y Emma Smith, asesinadas en agosto de 1888. Sin embargo, el modus operandi no coincide con el de los otros crímenes.

Las cartas

La Agencia Estatal de Noticias recibió el 27 de septiembre de 1888 una carta escrita con tinta roja que ponía:



    Querido Jefe, desde hace días oigo que la policía me ha capturado, pero en realidad todavía no me han encontrado. No soporto a cierto tipo de mujeres y no dejaré de destriparlas hasta que haya terminado con ellas. El último es un magnífico trabajo, a la dama en cuestión no le dio tiempo a gritar. Me gusta mi trabajo y estoy ansioso de empezar de nuevo, pronto tendrá noticias mías y de mi gracioso jueguecito...

    Firmado: Jack el Destripador




    La segunda carta fue remitida a George Lusk, presidente del Comité de Vigilancia de Whitechapel (Londres) el 16 de octubre de 1888. Tenía matasellos del día anterior, el 15. Es la única carta que realmente se le atribuye a Jack el Destripador. En ella aparece la famosa expresión “Desde el infierno”.


    Desde el infierno. Señor Lusk. Señor le adjunto la mitad de un riñón que tomé de una mujer y que he conservado para usted, la otra parte la freí y me la comí, estaba muy rica. Puedo enviarle el cuchillo ensangrentado con que se extrajo, si se espera usted un poco.

    Firmado: Atrápeme cuando pueda, señor Lusk.



Los datos aportados en esta carta, como los relativos a que se comía los cuerpos, unidos a la brutalidad de los crímenes hacían pensar en un sádico. Numerosos historiadores coinciden en señalar lo erróneo del pensamiento de la policía de aquella época. Consideran que aparentemente era una persona normal que se mezclaba con el resto de la población. De hecho apuntan a la posibilidad de que la policía lo interrogase y fuese desechado por su apariencia.

Entre los datos curiosos de la investigación figura la aparición en el lugar del crimen de uvas, alimento muy caro para la época.


Ilustres sospechosos

Los conocimientos médicos que le atribuían junto a la aparición de uvas apuntaban en la dirección de que el asesino pertenecía a la clase alta. Algunos de los sospechosos eran personas muy conocidas como:

• El médico de la Reina, William Withey Gull.
Alberto, Duque de Clarence.
• Scotland Yard barajó la posibilidad de que el asesino fuera Lewis Carroll y que su poema Jabberwocky es una declaración hecha con anagramas.
• El pintor alemán afincado en Inglaterra, Wallter Richard Sickert.
• Un peluquero llamado Aaron Kosminski.
• Algunos de los pintores y masones más importantes de la época.

James Maybrick

El nombre de este acomodado comerciante de algodón de la época comenzó a sonar en 1991 cuando se publicó su diario en el que se declara autor de los crímenes. No obstante, este diario es muy controvertido ya que se duda seriamente de su autenticidad.

Además del diario apareció un reloj de bolsillo de oro con la inscripción “Yo soy Jack” junto al nombre “James Maybrick". En el reloj están grabadas también las inciales de sus víctimas.

El reloj ha sido estudiado por las Universidades de Bristol y Manchester ambas coinciden en que el reloj es bastante antiguo y que realmente podría tratarse de la época en la que sucedió los crímenes.

Las últimas hipótesis señalan a que Jack sea en realidad una mujer debido a que en una de las cartas que se atribuyen al asesino se ha encontrado ADN de mujer. Otra, la que sostienen investigadores franceses, apuntan a Melville Macnaghten, número tres de Scotland Yard. Esta teoría sostiene que Melville lo hizo para provocar la dimisión de su jefe y aducen al hecho de los crímenes cesaron cuando él ocupó el cargo. Como prueba aportan la similitud entre la letra de Jack el destripador y la de Melville. Dicha carta dirigida a Scotland Yard hay que recordar que comenzaba con un “Querido jefe”.



    CRIMINALES ANTERIORES

    La asesina de Hildegart Así nació Carmen Rodríguez, llamada Hildegart ("jardín de sabiduría"), una niña que accedería a muchos y profundos saberes desde muy pequeña, que sorprendió al mundo con 15 años, que alcanzaría notoriedad internacional por sus estudios sobre sexología y por sus actividades políticas y que tendría una vida corta: fue asesinada a los 18 años por su propia madre.

    Por Francisco Pérez Abellán

    Charles Milles Manson
    Charles Milles Manson es uno de los criminales norteamericanos más populares. Con el grupo "La Familia", que fundó y lideraba, llevó a cabo varios de sus asesinatos. Entre sus víctimas destaca Sharon Tate, mujer de Roman Polanski, a la que mató junto a sus invitados en 1969.



    José María Jarabo Pérez Morris, el último garrote vil
    En 1958 José María Jarabo, que contaba 35 años, estaba inmerso en una de las peores épocas de su vida. Entregado por completo a las drogas y a la bebida, vivía con domicilio simultáneo en dos pensiones, a las que iba a descansar de largas noches de mujeres y alcohol.


    Jeffrey Dahmer
    Jeffrey Dahmer, apodado "El Carnicero de Milwaukee", fue responsable de la muerte de 17 hombres entre 1978 y 1991. Es conocido no sólo por la cantidad de personas que asesinó, sino también por practicar la necrofilia y el canibalismo. Le gustaba desmembrar el cuerpo de sus víctimas y conservaba sobre todo los torsos (por los que sentía adoración) y las cabezas. A algunas de sus víctimas les realizó perforaciones en el cráneo para inyectarles ácido en el cerebro.

    Ulrich Schulz, el pederasta alemán
    Ulrich Schulz, conocido también como Ulrich Shanti Oliver y Ulrich Serano Oliver, es un alemán líder de una secta, cantante de música chill out, con productora propia con sede en Sudáfrica, e hijo predilecto de Vila Nova de Cerveira en Portugal. Hasta aquí es una persona con una vida peculiar. Sin embargo, Schulz ha sido detenido recientemente acusado de haber cometido unos 1.000 abusos sexuales a menores. Durante seis años ha conseguido eludir a la policía germana saltando de Portugal a España continuamente.

    Armin Meiwes, el caníbal de Rotemburgo
    Armin Meiwes es un criminal alemán conocido como el Caníbal de Rotemburgo por el asesinato, descuartizamiento y canibalismo llevado a cabo contra una persona que conoció por Internet. Lo extravagante de este caso es que la “víctima” había concertado su asesinato con el verdugo.




    Harold Frederick "Fred" Shipman, el Doctor Muerte
    Harold Frederick "Fred" Shipman fue un médico británico acusado de haber matado a 218 pacientes. Sin embargo, sólo se pudo demostrar el asesinato de 15. La justicia británica le impuso 15 cadenas perpetuas. El Reino Unido llegó incluso a cambiar su legislación en materia de cuidado médico y medicina a raíz de sus crímenes.


    El crimen de Holcomb
    Holcomb era un tranquilo pueblo norteamericano hasta que el 15 de noviembre de 1959 la familia Clutter fue asesinada en su casa “River Vallery Farm” a las afueras de la localidad. Los asesinos eran los ex convictos Richard (“Dick”) Eugene Hickock y Perry Edward Smith. Ambos fueron arrestados en Las Vegas y ahorcados.


    Fred y Rosemary West
    Frederick Walter Stephen West y Rosemary Pauline Letts fueron unos asesinos en serie británicos que entre 1967 y 1987 violaron, torturaron y asesinaron a al menos 12 mujeres jóvenes, entre las que se encontraban algunas niñas. Sus atroces actos los llevaban a cabo en la casa que tenían en Gloucester, Inglaterra. Las víctimas las elegían entre las chicas que llegaban a su casa pidiendo hospedaje o entre las niñeras que cuidaban a sus hijas. La pareja también secuestraba mujeres en las paradas de autobuses. Su impunidad se debía a que estas chicas no eran buscadas por nadie ya que no tenían familia. Su detención se produjo cuando asesinaron a su propia hija, Heather. Fueron condenados por el asesinato de 12 mujeres. Fred West se suicidó en su celda de la prisión de Winson Green mientras que Rosemary está en la prisión HMP Bronzefield en Ashford, Middlesex, Inglaterra.

    El asesino del Zodíaco, una identidad aún sin conocer
    Nadie sabe quién se esconde detrás del nombre de “El Asesino del Zodíaco”. Aterrorizó durante 10 meses a finales de los años 60 la costa oeste de Estados Unidos. Benicia, Vallejo, Lake Berryessa, y San Francisco fueron los escenarios escogidos por el Zodíaco, como él mismo se denominaba, para asesinar a sus cinco víctimas conocidas en entre diciembre de 1968 y octubre de 1969. Las víctimas elegidas para atacar fueron cuatro hombres y tres mujeres de edades entre los 16 y los 29 años.

    Martha Beck y Raymond Fernández, los "Asesinos de los Corazones Solitarios"
    Martha Beck y Raymond Fernández forman una de las parejas criminales más famosas. Su historia conmocionó a la opinión pública de finales de los años cuarenta. Vivían en Estados Unidos. Raymond Fernández y Martha Beck eran amantes y viajaban juntos cometiendo estafas a mujeres solitarias a las que después asesinan. La policía les siguió el rastro. Ambos fueron ejecutados en la silla eléctrica en 1951, en la cárcel de Sing Sing, acusados de 17 crimines.

    Cayetano Santos Godino, “Petiso orejudo”
    Cayetano Santos Godino apodado "Petiso orejudo" nació en Buenos Aires el 31 de octubre de 1896. Con tan sólo 16 años, este asesino en serie ya había dejado su huella marcada a fuego en la ciudad de Buenos Aires. Es el autor de la muerte de cuatro niños, siete intentos de asesinato y el incendio de siete edificios.


    Andrei Romanovich Chikatilo , el "carnicero de Rostov"
    Andrei Romanovich Chikatilo, conocido como “el carnicero de Rostov” nació en 1936 en Yablochnoye, Ucrania. Constituye el peor asesino en serie de la Unión Soviética con 53 asesinatos a las espaldas. Vivía una doble vida, por un lado hombre casado, con hijos, trabajador y miembro de la sociedad comunista, y por otro un hombre oscuro que atraía con facilidad a sus víctimas a lugares solitarios y oscuros donde los acuchillaba repetidamente, los mutilaba y llegaba, incluso, a practicar el canibalismo con ellos.

    Henri Désiré Landrú, el "Barba Azul de Gambais"
    Se le atribuyen entre 117 y 300 asesinatos de jóvenes viudas a las que engañaba para sacarles todos sus ahorros. Una vez estafadas las descuartizaba y quemaba en el horno o chimenea de la casa.