Desde que España y Estados Unidos firmaron la nueva declaración bilateral, se intensificó aún más la colaboración en materia de inteligencia entre ambos países para perseguir a ETA. Las investigaciones dieron los frutos esperados y permitieron trazar un mapa donde se mostraban los lazos entre ETA y varios grupos islámicos. Al-Qaeda, la red de Osama ben Laden, también estaba en el círculo de ETA, lo que finalmente actuó en beneficio de las autoridades españolas, ya que Estados Unidos estudiaba cada movimiento de Al Qaeda porque se había convertido en una amenaza real contra sus intereses. En octubre de 2000, en una gran ciudad al norte de Italia, quizás en Milán, se celebró una “cumbre” de grupos criminales. Acudieron miembros de ETA y el IRA Auténtico, integrantes del Grupo Salafista para la Predicación y el Combate, Hamas, Hezbollá y Al-Qaeda entre otros. Agentes norteamericanos vigilaban el encuentro, así como algunos miembros del Mossad israelí.
En al “cumbre”, el representante palestino de Hamas dijo que necesitaban unos centenares de kilos de explosivos para seguir atentando contra Israel. Los miembros de ETA dijeron que aún les quedaban en su arsenal bastantes paquetes de dinamita robada poco antes en dos polvorines de Francia, aunque temían que empezara a estropearse. Pese a todo, hamas aceptó la oferta. La amistad entre ETA y el terrorismo palestino se afianzó aún más durante una visita posterior de una delegación de Hamas al País Vasco. Agentes norteamericanos e israelíes siguierion sus pasos. Entre diciembre de 2000 y enero de 2001, diez miembros de Hamas recorrieron el País Vasco y Navarra celebrando encuentros con varios alcaldes de Batasuna, el brazo político de ETA.
En esas mismas fechas, agentes norteamericanos detectaron un movimiento en Bruselas que llamó su atención. a través de Saad al Afghani, un viejo conocido de ETA que llevaba años actuando como interlocutor entre los etarras y los terroristas árabes, se organizó un encuentro discreto con varios miembros de Al-Qaeda. Al mismo asistió el nuevo dirigente de ETA, Mikel Albizu, alias Mikel Antza, junto con otro hombre no identificado pero que se presentó como Iñaki. Los etarras no sacaron muy buena impresión de la reunión por el excesivo celo religioso de sus interlocutores y sus “continuas referencias a valores islámicos”. Esto fue lo que declaró “uno de los presentes, que después abandonó el grupo de Ben Laden para colaborar con los servicios secretos de un país de Oriente Medio”.
Pese a la supuesta tensión de aquel encuentro, la relación entre ETA y Al-Qaeda por otras vías ya era mucho más intensa. En enero de 2001, tres miembros de ETA, acompañados por un hombre de rasgos mediorientales, viajaron a Pakistán en un vuelo de British Airways procedente de Londres. Según publicó el semanario Tiempo, al tomar tierra en el aeropuerto de Islamabad fueron recibidos por un norteafricano acompañado de dos paquistaníes. Todos viajaban con pasaportes belgas. A bordo de dos furgonetas Toyota, sus guías condujeron hasta Peshawar, desde donde se internaron en uno de los campos de entrenamiento de Al-Qaeda en Afganistán. Durante dieciocho días, los tres etarras recibieron instrucción sobre el manejo de misiles. Asimismo, concretaron la compra de tres misiles de fabricación estadounidense Stinger de los arsenales de Al-Qaeda, que fueron embarcados en el puerto paquistaní de Karachi, pasaron a un barco griego en aguas internacionales frente a la isla de Malta y llegaron al País Vasco a bordo de una embarcación recreativa, según las mismas fuentes, que estiman que las armas se encontrarían en España desde la primera mitad de 2001. Un informe del CESID fechado en Noviembre de 2001 confirmaría este mismo dato.
En febrero de 2001 se celebró otra importante reunión entre ETA y Al-Qaeda. En Málaga, Mohamed Bensakhria, un argelino recién huido de Hamburgo (Alemania)tras la desarticulación del comando que él mismo dirigía, recibió la orden de encontrarse con varios etarras. Siempre gracias a la colaboración de Saad al Afghani, el contacto entre ETA y los grupos terroristas árabes, se organizó la reunión. También acudió Mohamed Atta, buen amigo de Bensakhria porque ambos estuvieron juntos en la célula de Hamburgo hasta que Atta viajó a Estados Unidos para instruirse en el manejo de aviones. Este terrorista fue uno de los piratas aéreos que cometieron los atentados del 11-S en Nueva York, aunque de sus visitas a España y sus relaciones nada se supo hasta que los criminales de Al-Qaeda consumaron sus ataques. Los modales occidentales de Mohamed Atta garantizaron el éxito del reunión con sus colegas de ETA. Identificaron objetivos comunes contra los que atentar, como algunas instituciones europeas consideradas símbolos de Occidente. Según Ahmad Rafat, se habló de atentados contra las sedes del Parlamento Europeo, en Estrasburgo, y de la OTAN, en Bruselas. Los terroristas islámicos se ofrecieron para ejecutar los ataques y pidieron a ETA apoyo logístico: reconocer la zona, buscar los fallos de seguridad y conseguir el explosivo necesario.
Para llevar a cabo estas operaciones terroristas, ETA necesitaba dinero y Osama ben Laden se mostró dispuesto a hacer una generosa donación. La Policía francesa acababa de detener al líder etarra Javier García Gaztelu, Txapote, quien se había escapado cuando fue arrestado Iñaki de Rentería, pero su captura no alteró los planes de ETA. El argelino Hamid Aich, tesorero de Ben Laden en Dubín (Irlanda) a través de la Asociación para la Misericordia y el Consuelo, una organización caritativa, recibió la orden de viajar a Guernica, en Vizcaya, para entregar una importante cantidad de dinero a un miembro de ETA. Llevaba consigo tres cheques por un valor total de 600.000 dólares. No era la primera vez que daba dinero a ETA, aunque antes siempre la había hecho a través del IRA Auténtico, grupo con el que mantenía un intenso contacto en Dublín. Cuentas corrientes abiertas a nombres falsos en el Bank of Ireland, el Ulster Bank y el Allied Irish Bank en Irlanda del Norte y en la República de Irlanda, así como otras en Gran Bretaña, sirvieron para financiar algunas acciones de ETA y viajes de terroristas vascos a Irlanda del Norte, según confirmó el periodista y escritor Gordon Thomas de fuentes de inteligencia británica. En marzo de 2001, agentes norteamericanos siguieron al tesorero de Ben Laden hasta Guernica, donde entregó los cheques a su interlocutor etarra en una cafetería. También interceptaron sus comunicaciones a través del teléfono móvil. Conversó con miembros de ETA en Bayona (Francia).
Pero los atentados diseñados por ETA y Al-Qaeda sufrieron un importante revés en junio de 2001, cuando la Policía detuvo en Alicante a Mohamed Bensakhria, el cabecilla de Al-Qaeda huido de Hamburgo. Se hacía pasar por un inmigrante sin papeles y dormía en una furgoneta, pero los agentes españoles detectaron que sus amigos le trataban con mucho respeto, como si fuera un líder. Los amigos de Bensakhria estaban bajo vigilancia ante la sospecha de que pertenecían al Grupo Salafista para la Predicación y el Combate argelino, organización criminal aliada de Al-Qaeda, como más trde se demostró.
la policía hizo fotos al supuesto terrorista y las distribuyeron entre sus colegas europeos para tratar de identificarlo. Para la justicia francesa no hubo duda. Sobre Bensakhria pesaban importantes acusaciones en los tribunales de París. Los agentes españoles procedieron a su detención y, tras prestar declsración ante un juez de Alicante y otro de la Audiencia Nacional, fue extraditado de inmediato, ya que sobre él no pesaba causa alguna en España.
Su arresto hizo que los integrantes de las células salafistas en territorio español se asustaran, por lo que Mohamed Atta se vio abligado a viajar de nuevo a España. El piloto suicida llegó el 9 de junio de 2001 y se marchó diez días después. Visitó varias localidades para reunirse con sus “hermanos”, pero a su paso por Barcelona aprovechó para tener una cita con un tal Sidi Moumen al Shahiri. Los dos quedaron en una cafetería de la calle Ample con un hombre de ETA, posiblemente Fernando García Jodrá, jefe del “comando Barcelona”. Fue en este encuentro donde ETA propuso planes concretos para llevar a cabo una “acción conjunta”. El objetivo era atacar la cumbre de la Unión Europea durante el semestre de presidencia española, de enero a junio de 2002. Según Ahmad Rafat, los etarras lo organizarían todo mientras que cinco terroristas islámicos serían los conductores suicidas de los coches-bomba. En la misma acción, ETA posiblemente usaría los nuevos misiles Stinger traídos desde Afganistán.
Os dejo estos enlaces donde he extraido la información:
http://elmundo.es/papel/2001/06/18/espana/1011061.html
http://elmundo.es/2001/06/10/espana/1007800.html
http://clientes.vianetwork.es/personal/angelberto/IslamTerrETA.htm
http://elmundo.es/2001/10/14/cronica/1058742.html
Enamórate