Magistral, Albiac. Como siempre.
Enhorabuena a LD por este programa, la mejor manera de combatir ese engendro de asignatura, que lo único que busca es adoctrinar a la ciudadanía en la ignorancia moral y ética.
Al final la TV va a servir para algo...
Enhorabuena por el programa y gracias por publicarlo en Internet para los que no podemos verlo en TV. No pienso perderme ninguno de la serie.
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1] Enviado por
tioloren desde

el 14/01/2008 a las 23:01:34
"Muchas cosas terribles existen, hace proclamar Sófocles a su Antígona, pero ninguna de ellas es tan terrible como el hombre, ese hombre que se enseñó a sí mismo el leguaje y el alado pensamiento y también las civilizadas maneras de comportarse. Nadie, sino la acción misma ha enseñado a los héroes de Sófocles a ser ciudadanos y, por tanto, libres. La ciudadanía enseñada no hubiera podido parecerles sino un sucedáneo propio de esclavos. Y es hoy el credo socialista de la educación para la ciudadanía, ingeniería de almas que reivindica para el Estado la potestad de moldear las mentes a su medida y a su criterio. El Estado manufacturaría asi su mercancía crucial, el alma siempre, adiós Atenas. No se enseña ciudadanía a un ciudadano. Y esto que ahora promete educación para la ciudadanía no será sino metódico aprendizaje de servidumbre. El arquetipo moral de la Atenas clásica, y con él el de la Filosofía, y con ella el ideal de ciudadano libre sobre el cual funda sus veintiseís siglos de existencia la razón europea cristaliza en un pasaje de Platón que narra el fulgurante cruce verbal entre Sócrates y Protágoras. Si he entendido bien lo que propones, interpela el ateniense al de Abdera, hablas de política y te ofreces a hacer de los hombres ciudadanos; éste es con exactitud, asiente el sofista, el programa que yo enseño. Todo sucede a partir de ahí con reposada elegancia. Las dos mejores cabezas griegas de su tiempo se admiran mutuamente y se respetan, sopesan bien por ello los riesgos de su esgrima. Qué hermoso objeto científico te has apropiado, Protágoras, ironiza Sócrates, si es que lo tienes de verdad dominado, porque yo, eso, Protágoras, no creía que fuera enseñable. Y el debate se desencadena entonces. Uno de los más bellos y graves de la polis clásica, porque se juega en él exactamente aquello que distingue a Atenas de todas las teocracias bárbaras que hacen recaer sobre el tirano la potestad de dictar convencimientos y creencias. Hay un salto mortal cuando de ese gran debate teórico del siglo quinto antes de nuestra era pasamos a esta nadería ideológica de hoy. Hacer pasar una insípida catequesis como Filosofía, puesto que a partir de la aplicación del decreto la asignatura de Historia de la Filosofía de B.U.P. pasará a convertirse en peregrina Filosofía y Ciudadanía, eso es una inelegante estafa. La de un Estado que apuesta por la forma más dura del paternalismo totalitario. Que algún manual especialmente bobalicón, al calor del copyright que garantiza el censo escolar, venda la idea matriz zapaterista como, empeño, cito, en realizar el gran proyecto humano merced al cual los humanos alcanzarán cinco grandes bienes, los materiales imprescindibles, la libertad, la igualdad, la seguridad y la paz, les juro que eso dice el texto, pero eso poco debería sorprendernos, la necedad humana, bien lo sabemos, es infinita. Tanto cuanto la pulsión suicida que conduce, después del siglo de los grandes totalitarismos, a sostener que, cito nuevamente, el Estado deba encargarse de facilitar a nuestros jóvenes aquella educación que la sociedad considera necesaria para el desarrollo de los proyectos personales, la buena convivencia, la justa resolución de problemas y el progreso económico. Claro, que nadie vaya a preguntar qué diablos es lo que el autor entiende al hacer uso de esa desoladora acumulación de tópicos. Sería demasiado complicado para un doctrinario, esto es, para un castrador de espíritus. La primacía de interrogación sobre respuesta es privilegio de la disciplina acuñada por Platón, la que exige el vertiginoso horizonte moral del hombre libre y ve en ese riesgo mismo su grandeza; la disciplina que sabe, sí, que entre las cosas terribles ninguna tanto como el hombre, porque no existe libertad sin riesgo. A eso, precisamente a eso, llamamos Filosofía. Más Platón pues, menos doctrina, para ser libres."
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8] Enviado por
Zhenru desde

el 19/01/2008 a las 02:01:52
¿Cómo se puede pretender que un caballo dirija a un alumno de la ESO a través de un libro? Quizás porque hay que lavarle el cerebro al individuo, incluso desde las primeras cosas que haya aprendido, y para eso convertimos al adolescente en un niño de 1º de primaria, para re-comenzar su educación. No entiendo cómo los jóvenes de hoy en día -y yo lo soy, que me falta poco para llegar a los 20- tienen valor para beber 8, 9, 10 copas en una noche -y gastar 30, 40, 50 euros-, y no tienen el amor propio necesario para protestar por el trato de niños pequeños que reciben.
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9] Enviado por
Ricardo_ desde

el 20/01/2008 a las 13:01:57
Maravilloso, aunque si puedo sugerir algo, creo oportuno incidir en más detalle en los despropósitos de los manuales y mostrar mayor número de ejemplos de las 'perlas' que contienen.
A propósito, ¿alguien puede decirme que música suena de fondo mientras Albiac habla al principio?
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10] Enviado por
faramba desde

el 25/01/2008 a las 01:01:02