7.Reeducación para la ciudadanía - 25/02/08 – La sentimentalización de la política o la servidumbre de una educación estatal de los afectos. Auden y Spinoza.
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Wystan Hugh Auden, poeta deslumbrante y pensador sutilísimo, da esta definición del fascismo que tiene la ventaja de su precisión intemporal, porque Auden ha comprendido ya en 1939 que “fascismo” no es una política concreta sino algo más hondo; algo que arraiga en las pulsiones oscuras de la condición humana: “uno de los atractivos más poderosos del fascismo –escribe Auden- reside en su pretensión de que el Estado es una gran familia. Su insistencia en la sangre y en la raza es un intento de engañar al hombre de la calle para llevarle a pensar que las relaciones políticas son personales”.
En esas pocas líneas de Auden está la clave de todo totalitarismo: la sentimentalización de la política; esa forma específicamente moderna de blindar la servidumbre más abyecta. Los afectos por los cuales somos atenazados son concebidos por los filósofos como vicios en los cuales caen los hombres por su propia culpa.
A mediados del siglo XVII, Baruch Spinoza, recogiendo una tradición que se remonta a Maquiavelo, titulaba la parte cuarta de su “Éthica” –que es la parte dedicada a analizar los mecanismos de la dominación-, De la servidumbre humana, o lo que es lo mismo, de la fuerza de los afectos.
En estos felices inicios del siglo XXI del gran pedagogo de La Moncloa, la servidumbre, directamente proporcional a la eficacia constrictiva de los afectos, ha pasado a trocarse en una ingeniería de la afectividad. Cito: “el bloque 2 (de la asignatura “Educación ético-cívica” de 4º curso), “Identidad y alteridad. Educación afectivo-emocional”, se centrará en los valores de la identidad personal, la libertad y la responsabilidad, con particular atención a la relación entre inteligencia y emociones”.
Así reza el decreto de implantación de Educación para la Ciudadanía y eso constituye una asignatura que se dice obligatoria y evaluable. La ingeniería de los afectos es el credo de la nueva iglesia. Para que la mente misma sea materia moldeable entre las manos del Sumo Arquitecto y el Estado asuma la compleja producción de esa mercancía de alta resolución que es el alma perfectamente sierva. Estamos ante la mayor regresión moral y política desde aquel lejano tiempo –del cual hemos ya hablado- en que alguien, en la prodigiosa Atenas del siglo V a. C., diera en codificar la centralidad constituyente de la ciudadanía previa a cualquier adoctrinamiento. Eso se quiere dinamitar ahora. Y nos hallamos ante el sancta sanctorum del socialismo español: que ninguna autonomía ciudadana sobreviva frente al Estado; ninguna resistencia. Educación para la Ciudadanía será el codificado aprendizaje de la servidumbre, de una servidumbre estatalmente sentimentalizada.
Volvámonos -¡es un consuelo!- al siglo XVII de Spinoza para saber que sin embargo, aun cuando sea tan raro que los hombres vivan bajo la guía de la razón, es esa dura soledad la que rige el envite de la libertad. “Apostad por la sabiduría porque –escribe Spinoza al final de la “Éthica”- el sabio, considerado en cuanto tal, apenas experimenta conmociones del ánimo, sino que, consciente de sí mismo, de Dios y de las cosas con arreglo a una cierta necesidad eterna, nunca deja de ser sino que siempre posee el verdadero contento del alma.” (…) “Si la vía que conduce a ese logro parece muy ardua, es posible hallarla, sin embargo. Todo lo excelente –concluye Spinoza- es tan difícil como raro.”
Por cierto, ¿alguien de LD TV podría decir cuál es el tema musical que suena de fondo mientras G. Albiac lee el editorial? Gracias.
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1] Enviado por
Ikayé desde

el 03/03/2008 a las 12:03:33