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Reeducación para la ciudadanía - 31/03/08
Hoy en Reeducación para la Ciudadanía. Gabriel Albiac conversa con Mercedes Rosúa, pedagoga y autora de Archipiélago Orwell. Será hoy a las 20:30 h. en Libertad Digital Televisión.

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3 Comentarios


Hola amigos,

No se puede cargar nuevamente el contenido para ipod.

Muchas gracias.
[1] Enviado por Cherubino desde Spain el 01/04/2008 a las 15:04:52


Extraordinarios viente minutos encargados de la radiografía de la educación; que habla más que de la situación de las aulas de nuestras escuelas, de nuestras universidades, de los pasillos sórdidos de una extraviada pedagogía.

Si alguien busca una lectura imprescindible en este ámbito, que lea "El archipiélago Orwell" de Mercedes Rosúa.
[2] Enviado por salz desde Spain el 06/04/2008 a las 23:04:39


12. Reeducación para la ciudadanía - 31/03/08 – La Educación o la última frontera burocratizada de un pasado revolucionario.
Entrevista a Mercedes Rosúa, pedagoga y escritora. Autora de “Archipiélago Orwell”.
http://www.libertaddigital.tv/ldtv.php/programas/ver-reeducacionparalaciudadania/reeducacion_para_la_ciudadania_31_03_08/

Hace ya siete años aparecía un libro extraño y arriesgado. La apuesta del “Archipiélago Orwell” –ese era su título- podía parecer entonces excesiva: la filiación entre las reformas educativas de la España socialista y el modelo social de la China de Mao. Pocos podían estar mejor situados que su autora, Mercedes Rosúa, para dar razón fiel de ese proyecto. Residente en China en tiempos cruciales del maoísmo, catedrática de Lengua, luego, de un instituto madrileño, su “continente Orwell” fija una continuidad aterradora: cómo la épica de la guerra revolucionaria fue trocada en una vacía retórica de destrucción de la enseñanza. “China primero”, o bien, “China en nuestras cabezas”, por recuperar un tópico de final de los 70, cuando los jóvenes sesentayochistas comenzaron a darse cuenta de hasta qué punto habían acabado por inventarse una China a la medida de sus propios deseos.

“Ella –escribe acerca de sí misma Rosúa- todavía no lo sabe, pero pertenece a una casta de extraños sacerdotes de los que la rebeldía, la solitaria y acostumbrada rebeldía, le impedirá formar parte. Una curiosa congregación que busca en lejanos territorios a sus víctimas y se confiesa fiel a paraísos que se guardaría mucho de hollar. China figuraba en el repertorio de “paraísos” y ha ido allí para eso, para ver la realización de un mundo nuevo, del sistema que en nada se parece a otros ya borrados de las relaciones entre personas: la turbia explotación por intereses, la voracidad del dinero y el lento robo en trabajos sombríos a las horas de la vida.

La profesora extranjera –Mercedes Rosúa- viene del corazón gris de las ciudades de Europa y ha dejado atrás barrios tristes que rodean a las estaciones, bares equívocos de patética oferta, paredes en las que alguien pintó “fuera los emigrantes”, trenes que van y vienen en la gélida madrugada y el anochecer temprano, hombres del caliente sur que creen, con la ingenuidad de los niños, en la economía sin capitales, en edades doradas en las cuales se vivía en la armonía idílica del león y el cordero. La profesora extranjera es un grano de arena advenedizo, mostrenco de partido y militancia al que pronto expulsará el engranaje; un ser que obra según sus impulsos, guiados por un viejo instinto de libertad al que acompaña la pausa fría, extemporánea, en el clímax de la pasión y del rechazo de la razón”.

He querido leer ese largo, bello texto de Mercedes Rosúa porque si la razón acabará salvando a Rosúa del delirio de sus compañeros de aventura maoísta, es esa misma razón la que desazona su experiencia de docente en este sistema público español de enseñanza para los adolescentes, último reducto de la irracionalidad pedagogista.

“Lo que se dio en llamar la “reforma educativa” –explica Rosúa-, con un énfasis que superaba a los teólogos de Trento y con una defensa de la trama que veía en las posteriores propuestas de cambio una amenaza de fisura en el Titanic, constituyó desde su gestación a mediados de los 80 hasta la ley de 1990 que organizaba toda la enseñanza española y durante su imposición posterior, una curiosa muestra de fraude y folklore maoísta, de nepotismo político y monopolio ideológico, de fortaleza logística y de oficina de empleo”.

Y, efectivamente, la tesis de Rosúa, la de esa máquina de infantilizar en la cual los pedagogos y los socialistas han convertido la enseñanza, no es sólo una pura y simple necedad; es hoy un corpus ideológico; algo así como una creencia laica que niega el valor del saber, del conocimiento, del duro esfuerzo por aprender, del duro esfuerzo por quemar horas y ojos ante los libros. Ella lo describe como una especia de Camboya sin paredones: “hay pequeñas “camboyas” –concluye el libro de Rosúa-; pequeñas “camboyas” de las que no se sale, no se quiere salir nunca. Son nuestras dulces “camboyas”.”
[3] Enviado por Ikayé desde Europe el 07/04/2008 a las 14:04:04


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